Estas son fotografías realizadas durante el proceso de realización de un dibujo de Bolonia, Italia.
En total tardé unos veinte minutos en hacerlo, solo parando para hacer las fotos.
Cuando el proceso de creación se alarga en el tiempo tiendo a pararme mucho más durante el trabajo.
Por ejemplo, si pinto en gran formato o con la escultura a veces descanso, me alejo, miro, le doy más vueltas al coco.
Puedo ver nacer crecer y acabar lo que hago poquito a poco.
Modificar, tachar, aprovechar el error. Es todo más meditado.
El proceso de dibujo es muy rápido, impaciente.
La inmediatez del dibujo le confiere espontaneidad y frescura. En cambio perdemos la parada en cada paso. El momento dedicado a pensar un poco.
Un dibujo es tan inmediato que no te das cuenta de cuándo ha empezado cuando ya lo estás acabando.
Por eso este ejercicio de fotografiar cada paso me parece muy interesante.
Permite analizar despacio, volver atrás y parar un poco.
Permite ir paso a paso...